La relación que guarda un ojo con la vista no es poca. La faringe con la nariz o boca y respiramos, un cabello con una poesía o el ADN incriminatorio, etc., son la relación de cuerpo y alma esta última verla como única quintaesencia de la grandeza de Dios.
Paracelso muestra la condición y lo condicionado, la solución y lo solucionado, eroción-erocionado, emoción, fijación, hilación, evolución y sus respectivos "ados". Causa-efecto a la medida de alguna otra causa.
Finalmente la rosa es ceniza y es mano y maestro y tinta y cuento y ojo y Paracelso se siente desepcionado, como dice Borges.
miércoles, 10 de octubre de 2007
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