miércoles, 17 de marzo de 2010

Espera

Las manos se separaron para despedirse. El silencio de la sala de espera, sólo el chocar de una puerta que se cierra. La mirada al señor de un lado que hace temblar sus piernas. Las sillas se mueven acompasadas por la prisa del que no tiene paciencia. Talla su garganta esperando calmar al sujeto o ponerlo sobre aviso. La siguiente era ella... deje de mover las piernas. No soporta el temblor de quien mueve inconcientemente su cuerpo. Se le escapa un suspiro que se hunde en el espeso aire que es mecido por un ventilador.
La instantaneidad de una sonrisa; lo demás será un gesto prolongado. La mente la abandona y surge entre sus ojos un sonido que es la voz de una niña que corre. Es la alegría. Sus labios van retornando a su natural silencio, mientras ella se pierde en algún parque, en otros tiempos. Por fin había vuelto. Se pudo sentar de nuevo sobre las hierbas y arrancar flores amarillas y anudarlas con un hilo de paja. Sentir la tierra húmeda de siglos y lluvia. Pinos que cantan al ritmo del viento. Por un momento cerró los ojos mientras aspiraba la fragancia de los días lluviosos. Apretó los ojos dejando correr entre sus labios, nariz y aliento un profundo suspiro que se hundió en el aire espeso mecido por un ventilador. Las manos se separaron para despedirse. Era su turno.

1 comentario:

Unknown dijo...

¿Cuál es la verdadera realidad?

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