Un joven anda por un parque. Quiere correr, pero los zapatos le pesan como vergüenza de acné y gafas. Un perro ladra. Una señora riega las plantas de su balcón. El señor de la banca avanza una página del periódico que no lee... sólo hojea. Una turba de jóvenes llegan con pelotas gritos y chamarras que simulan porterías pelotean por unos diez minutos inicia la cáscara destapan las cervezas algunos fuman cigarrillos y desaparecen. Una señora acaricia a su french pudle. Una pareja estrecha sus manos y ya no hay rastro del adolescente, el periódico, ni las plantas.
En un restaurante un mesero talla su lagrimal para arrancar la sequedad del tiempo que ha transcurrido desde la última plática que sostuvo con la señora de la caja que ahora se agacha a recoger un lápiz con el que borraba una cuenta mal hecha que le turnó el gerente que discute con la cocinera sobre su situación sentimental y económica que ella asegura que tienen una muy estrecha relación bolsa y vida de pareja. Entra una pareja y se sienta. Otra pareja con dos niños se sientan. Un hombre apaga su cigarrillo antes de ingresar y acercarse a la barra. Una anciana lleva de la mano a una niña, le acerca la silla y la sienta. Ella se sienta. Diez personas más se han sentado. Muchos alzan las manos. Otros alistan las servilletas. Comen. Se van. El silencio de platos que chocan invade la soledad del local. El mesero limpia las mesas, la señora de la caja apurada teclea la caja registradora, la cocinera parece haber desaparecido y el gerente da instrucciones nerviosas a todo aquel que parece verlo.
http://www.youtube.com/watch?v=X4GMXavfKPY
miércoles, 8 de diciembre de 2010
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